Nuestra fábrica es como una casa en la que cada espacio doméstico tiene su función. Encontramos estancias que equivalen a los diferentes departamentos de la empresa, todas ellas conectadas a través de modos gestión que hacen posible su trabajo conjunto. Además, esta casa – ramificada como nuestro organigrama- siempre busca estar orientada al sol, que en este caso representa a nuestro cliente. 

No es una casa convencional, se encuentra dentro de un árbol en movimiento, en continuo crecimiento y que quiere participar de su entorno y hacerlo cada día un poco mejor. Tiene tres raíces fundadoras muy sólidas, que dan paso a ramificaciones más pequeñas y que, juntas, permiten que esta empresa pueda seguir creciendo.